Los Siete Reinos, una sociedad estamental

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Los Siete Reinos, una sociedad estamental

Mensaje  Admin el Jue Sep 02, 2010 4:07 am

Los Siete Reinos, una sociedad estamental (A)

Aunque en numerosas ocasiones hablamos de tierras prósperas, debe entenderse que lo hacemos desde el punto de vista medieval. Al fin y al cabo, ser un campesino o mercader afortunado significa no morir de hambre al terminar el año, sin más. Es cierto que algunos comerciantes han acumulado un poder adquisitivo nada despreciable, sobre todo los provenientes de las Ciudades Libres, pero son una excepción exótica y jamás gozan de los privilegios de un aristócrata.

Sólo un noble gobierna y decide, siendo el rey el que mayor autoridad posee. Los maestres y religiosos, aunque respetados, no son más que estudiosos y guías espirituales, respectivamente. Si provienen de una de las familias de un señor, serán tratados con cierta deferencia, pero se esperará de ellos que se limiten a cumplir sus funciones, ya sean rezar a los dioses o ayudar a la poderosa línea de sangre a la que deben lealtad.

Todo ello será explicado de forma más amplia en el siguiente punto, con un texto escrito por Maestre Miruvor.


Última edición por Admin el Jue Sep 02, 2010 6:53 pm, editado 4 veces
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Re: Los Siete Reinos, una sociedad estamental

Mensaje  Admin el Jue Sep 02, 2010 4:11 am

Los Siete Reinos, una sociedad estamental (B)
(Texto tomado de Asshai.com)

Para evitar dolores de cabeza a la hora de navegar por la página, he incluído el texto en una subpestañita que sólo se abrirá si clickáis sobre ella. Tranquilos, pese al título, no os revelará detalles de la trama principal.

Spoiler:
La estructura social de los Siete Reinos está inspirada en el sistema feudal existente en la Edad Media europea, en consonancia con la ambientación medieval imperante en Poniente.

El texto más aclaratorio en este sentido es el relato corto La espada leal, dentro del ciclo de aventuras del caballero errante Ser Duncan y su escudero Egg, ya que ofrece mucha información sobre los distintos estamentos sociales. En él se cuenta el enfrentamiento entre dos Casas de la zona norte del Dominio, los Osgrey y los Webber, bajo el reinado de Aerys I Targaryen, unos cien años antes de los hechos narrados en Canción de Hielo y Fuego. Los Osgrey fueron una Casa pujante bajo el reinado de los reyes Gardener del Dominio, con amplios territorios que controlaban desde su castillo de Fosafría. Ostentaban el título de Lord y también el de Alguaciles de la Frontera Norte, lo que los hacía responsables de controlar las posibles incursiones de los Lannister, Reyes de la Roca, en tierras del Dominio. Pero Lord Ormond Osgrey se enfrentó al rey Maegor I Targaryen a propósito de la eliminación de la Compañía Pobre y de los Hijos del Guerrero, lo que supuso la caída en desgracia de la Casa. Maegor el Cruel les retiró el título de Lord así como la mayoría de sus tierras, de tal forma que en el relato sólo controlan una pequeña torre de vigilancia, Tiesa, y tres aldeas. Por el contrario, los Webber han florecido bajo el reinado de los Targaryen, tienen el título de Lord y han pasado a controlar muchas de las antiguas posesiones de los Osgrey, incluyendo el castillo de Fosafría.

SERES Y LORES

Antes de entrar de lleno en la estructura social, vamos a comentar brevemente una figura que a veces induce a confusión, el Ser, que se corresponde con el caballero medieval. Se trata de un hombre que ha jurado defender los valores de la Fe, usualmente tras una vigilia en el sept y ante un septon, actuando otro Ser como padrino y valedor, aunque en circunstancias excepcionales cualquier Ser puede armar a otro. Convertirse en Ser es una decisión personal y que implica un compromiso con la religión de la Fe, por lo que esta figura no existe en las Casas que veneran a los antiguos dioses, como muchas del norte.

Los Seres pertenecen usualmente a la nobleza, donde parece que todos los hijos varones con un mínimo de capacidad militar son armados Ser cuando son jóvenes. Sin embargo, es también una oportunidad de ascenso social importante para buenos guerreros procedentes del pueblo, que son nombrados Ser tras destacar en algún hecho de armas, como Bronn. En este caso, el nuevo Ser debe elegir un apellido y un emblema, que transmitirá a sus hijos (en el caso de Bronn, elige llamarse Bronn del Aguasnegras y su emblema es una cadena en diagonal en llamas, con hilos en tono verde brillante sobre fondo gris humo, en alusión a la batalla que le ha valido ser armado Ser).

El título de Lord, como iremos viendo, tiene una implicación muy distinta, ya que designa al jefe de una Casa y conlleva una serie de importantes privilegios. Así, dentro de una Casa, sólo hay un Lord, mientras que sus hijos, hermanos, tíos, etc., pueden tener el título de Ser. Éstos pueden mantenerse como caballeros en el castillo de su familiar, recibir algunas tierras, ponerse al servicio de alguna otra Casa, o enrolarse en alguna organización militar.

LOS SEÑORES

En La espada leal tanto los Osgrey como los Webber deben obediencia a Lord Rowan, Señor de Sotodeoro, quien a su vez se la debe a Lord Tyrell, Señor del Dominio, quien a su vez se la debe al rey, Señor de los Siete Reinos. Esto compone una pirámide de vasallaje, con señores menores vasallos de otros señores, y en la cúpula el rey. Tenemos en Canción algún ejemplo también, como el de Lord Smallwood, vasallo de Lord Vance, a su vez vasallo de Lord Tully. El nivel inferior de dicha pirámide está ocupado por caballeros con tierras, sin derecho al título de Lord y con el control de un pequeño territorio, como los Osgrey o, en Canción, los Clegane. El pueblo llano está en una situación de dependencia con respecto a un Lord o a un caballero con tierras.

De los textos se deduce la existencia de una ceremonia, en la cual el vasallo hace un juramento ante su señor, presumiblemente cuando se producen relevos personales al frente de las Casas. Este juramento probablemente sea del estilo del que Meera y Jojen Reed pronuncian ante Bran Stark: “A Invernalia juramos la lealtad de Aguasgrises. Tierra, corazón y cosecha os entregamos, mi señor. A vuestras órdenes están nuestras espadas, lanzas y flechas. Apiadaos de nuestros enfermos, auxiliad a nuestros indefensos, impartid justicia para todos y jamás os fallaremos”. Varios puntos son muy interesantes en este juramento. El primer dato relevante, que reaparece en otros momentos en los libros, es que el juramento se hace en nombre de un lugar y no de un individuo, lo que explica que si ese lugar pasa a ser posesión de otra Casa (por ejemplo, por decisión real), se entienda que los vasallos deberían mantenerse fieles a la nueva Casa. El segundo punto de interés es que, aunque brevemente, define los deberes y derechos de vasallos y señores.

Empecemos por las obligaciones de los vasallos. Por un lado, la mención a la tierra y a las cosechas parece implicar algún tipo de contribución económica al mantenimiento de la Casa del señor, aunque no hay ningún dato claro. Es posible que se trate de contribuciones en especies o de algún tipo de impuesto.

Pero la obligación principal del vasallo con respecto a su señor parece ser la de obedecer sus órdenes y responder a sus llamadas para la guerra. Dependiendo de la situación, esto puede implicar a los guerreros profesionales, como caballeros vasallos, guardias de los castillos, pequeñas tropas, pero también a todos los varones capaces de luchar, es decir, todos los hombres capaces entre quince y cincuenta años de edad. Siguiendo la pirámide de vasallos y con un reclutamiento intenso a cada nivel, un gran señor puede llegar a disponer de un ejército de miles de soldados, aunque muchos de ellos no tengan experiencia militar y sean realmente campesinos poco preparados. Vemos una situación de este tipo cuando Robb Stark llama a los vasallos de Invernalia, organizando un gran ejército que va al sur, pero también dejando con poca capacidad militar a los territorios del norte.

En contrapartida a la obediencia de sus vasallos, los señores también tienen responsabilidades frente a éstos, como vemos en el juramento, donde se solicita del señor protección y justicia. Por un lado, la protección, tanto de los nobles como de los plebeyos, es decir, acabar con los posibles forajidos o defenderlos en caso de ataque. Así mismo, una función importante es la de mediar en las disputas de los vasallos, imponiendo su autoridad si es necesario, o la de impartir justicia si es requerido. En este caso se puede producir un juicio, en el cual la decisión del señor, que puede estar aconsejado por otros vasallos, es inapelable; sin embargo, cualquier caballero acusado de un delito tiene derecho a exigir un juicio por combate o juicio de Dioses, en el cual la inocencia o culpabilidad se determina mediante un combate a muerte, personal o por medio de campeones. Parece que el señor tiene incluso cierta capacidad de organizar la vida de sus vasallos, como apunta el hecho de que en Invernalia consideren que es deber del señor encontrar un esposo para Lady Hornwood y que ésta indique que se casará si así se lo ordena.

En épocas de paz no parece que sean frecuentes los actos de rebelión de los vasallos, ya que sin duda serían duramente reprimidos por su señor, ayudado por otros vasallos. Sin embargo, cuando el reino entra en una crisis global y es la propia corona la que está en litigio, hay numerosos ejemplos de Casas que desobedecen a su señor natural, dependiendo de si anteponen la fidelidad a su señor o a su rey. Así, los Darry, los Ryger y los Mooton se mantuvieron fieles a Aeys II y lucharon en el Tridente en las filas de Rhaegar Targaryen, desobedeciendo a su señor Lord Tully. También durante la rebelión de Daemon Fuegoscuro muchas Casas optaron por uno u otro bando independientemente de su vasallaje; por ejemplo, el caso de Ser Eustace Osgrey, que luchó en el bando Fuegoscuro mientras que su señor Lord Rowan, y con él los Webber, lo hicieron en el de Daeron II.

Sí parecen en cambio relativamente frecuentes los enfrentamientos más o menos intensos entre Casas menores. Entrar sin invitación con hombres armados en el territorio de otro señor es quebrantar la paz del rey, aunque las tropas armadas se pueden mover bajo un estandarte de paz para indicar que sólo están de paso; en el sur, este estandarte consiste en una bandera con los colores del arco iris, con siete colas largas, en un asta culminada por una estrella de siete puntas. Se mencionan por ejemplo Casas enemistadas históricamente, como los Blackwood y los Bracken, que obligan repetidamente al señor de Aguasdulces a intervenir en sus disputas. Este hecho también permite entender que muchos Lores mantengan hombres de armas en sus castillos, incluso en situación de paz. Es una forma de mostrar su poder a sus vecinos, como vemos en el caso de Lady Webber. Claro que el mantenimiento permanente de guerreros no deja de ser peligroso, y hay que evitar que se aburran; esto explica la abundancia de torneos, que dan a los guerreros la posibilidad de combatir y de medirse entre sí.

Cabe preguntarse qué beneficios reporta a una Casa el título de Lord, aparte del evidente honor que implica, incluso a nivel de lenguaje, puesto que sólo un Lord puede ser llamado señor. En principio, conlleva el control económico de un territorio grande ya que suele ir unido a la cesión de tierras, incluyendo aldeas o burgos, más amplias cuanto mayor es el nivel en la pirámide de vasallaje. Como vemos en La espada leal, Ser Eustace Osgrey sobrevive miserablemente de lo que producen sus tres aldeas, y como mucho se puede permitir contratar temporalmente a caballeros errantes a cambio de comida y techo. En cambio, Lady Rohanne Webber tiene una buena posición económica y puede permitirse mantener a varios caballeros, soldados y familiares, así como a un maestre y a un septon. Esta capacidad económica se nota también en los detalles de la vida cotidiana, como los ropajes o la mesa. Las Casas más importantes llegan a tener una pequeña corte, con un castellano, un maestro de armas, un mayordomo, un maestre, un septon, septas, una guardia y multitud de criados y servidores. Pero aunque en general los Lores tienen una buena posición económica, esto no siempre es cierto. Por ejemplo, Petyr Baelish es Lord, pero el territorio que controla es miserable, equivalente o inferior al que tendría un caballero con tierras. De hecho, los Lores tienen otras prerrogativas muy importantes, sobre todo la capacidad de administrar justicia, ya que la ley del rey otorga a los Lores el derecho de imponer el foso y la horca en su propio territorio. Los caballeros con tierra no tienen por su parte derecho a castigar sin el consentimiento de su señor feudal.

El título de Lord, junto con todas las posesiones, es heredado por el varón primogénito. En el caso en que no haya hijos varones pero sí una hija, pasa a manos de esta última. Si no existe descendencia directa, el título pasa a los parientes más cercanos, siguiendo prioritariamente la línea masculina. Sin embargo, parece que la herencia puede ser condicionada por un testamento, como vemos en el caso de Lady Webber, que perdería sus posesiones si no se casa antes del segundo aniversario de la muerte de su padre, según el testamento que éste hizo y que fue refrendado por Lord Rowan; en ese caso las tierras pasarían a su primo. Este hecho también aparece cuando Catelyn Stark aconseja a su hijo Robb que nombre un heredero entre sus familiares lejanos, para evitar que Sansa (y por tanto también su esposo Tyrion Lannister) pueda heredar Invernalia. No sabemos si esta posibilidad es general o se aplica sólo en el caso en que la heredera sea una mujer. En este aspecto de la herencia, Dorne mantiene una peculiaridad debida a la influencia de los rhoynar, de acuerdo con sus leyes las tierras y los títulos pasan al descendiente primogénito, sea del sexo que sea.

La educación de los niños en los castillos persigue prioritariamente convertirlos en Ser (o en hombres de armas en el norte), siendo entrenados desde muy pequeños en el arte del combate. Siendo todavía niños son enviados a otro castillo, primero como pajes y luego como escuderos de un caballero o de un Lord. El escudero acompaña siempre al caballero, atendiéndole en sus necesidades, incluso en el campo de batalla. El desarrollo lógico es que tras unos años de formación como escudero sea armado Ser, pudiendo entonces elegir su destino. La mayoría de edad oficial parece estar en los dieciséis años. Los niños que no muestran aprecio por las armas son enviados a la Ciudadela de Antigua para formarse como maestres, o al Gran Sept de Baelor en Desembarco del Rey para formarse como septones. Son muy pocos los personajes masculinos adultos que no son Ser (mayoritariamente), maestres o septones, y en general se trata de tullidos o de enfermos, como Tyrion Lannister o Merrett Frey. En cuanto a las niñas, son criadas por septas en los castillos de sus Casas natales, formándose para ser unas damas y unas buenas esposas del marido que se elija para ellas; en principio la edad para casarse es en cualquier momento a partir de la primera regla, que indica que ya pueden tener hijos, aunque aparecen casos de bodas entre niños, como la de Tyrek Lannister con Lady Ermesande Hayford, todavía un bebé, pero única heredera de una rica Casa.

Una vez armado Ser, se abren varias posibilidades. Si es el hijo mayor de un Lord, lo lógico es volver a sus tierras a esperar convertirse a su vez en Lord. Los hijos segundones tienen un futuro menos claro. Pueden quedarse en su castillo de origen, pudiendo recibir algunas tierras del Lord, o pueden abandonar la Casa natal para ponerse al servicio de algún otro Lord o ingresar en algún tipo de organización militar, incluso en la Guardia de la Noche. En los casos en que se ponen al servicio de otro Lord, parece existir también un juramento, en este caso a título individual, jurando obediencia a una persona.

Dentro de este sistema, los hijos bastardos de los señores (por otra parte bastante abundantes) no tienen ningún derecho legal, incluyendo el de heredar o incluso el de usar el emblema familiar, ya que sólo los hijos legítimos pueden heredar las armas de un caballero. De hecho, son marcados ya en su nombre, puesto que según la región llevan uno distintivo de su condición de bastardo (Nieve en el Norte, Pyke en las Islas del Hierro, Ríos en las Tierras de los Ríos, Colina en Roca Casterly, Piedra en el Valle, Flores en el Dominio, Mares en Rocadragón, Tormenta en las Tierras de la Tormenta, Arena en Dorne). Sólo un edicto real puede legitimar a un bastardo, un procedimiento que no tiene vuelta atrás y que otorga al bastardo el apellido y los derechos de un hijo legítimo. Un buen ejemplo de la seriedad de este proceso son las consecuencias que tuvo el hecho de que Aegon IV legitimase a todos sus bastardos en su lecho de muerte, lo que supuso la rebelión de Daemon Fuegoscuro, que aspiraba a ocupar el Trono de Hierro.

¿De quién depende que una Casa tenga derecho al título de Lord? Las tierras pueden ser otorgadas a un caballero por un señor o directamente por el rey, en cuyo caso se convierte en un caballero con tierras. Pero el título de Lord es un privilegio de la corona, y sólo un edicto real firmado por el rey puede darlo o quitarlo. Los ejemplos son numerosos y están normalmente asociados a la cesión de tierras y derechos de Casas consideradas traidoras a la corona o que se han quedado sin herederos naturales. Así, vemos como el título de Lord es otorgado a Lancel Lannister junto con las tierras de la Casa Darry, sin descendientes, o como es retirado a los Florent, pasando a ser señor de Aguasclaras Ser Garlan Tyrell. Tenemos incluso ejemplos de la formulación oficial: “Por decreto real, Ser Philip será de ahora en adelante Lord Philip de la Casa Foote, y pasarán a él todas las tierras, derechos e ingresos de la Casa Caron”.

LA CORONA

La cumbre de este sistema de vasallaje es el rey, que representa el poder supremo en los Siete Reinos, siendo sus decisiones inapelables. Para ayudarse en su labor de gobierno, el rey se apoya en dos estructuras: la Mano y el Consejo Privado. La Mano es una persona, designada personalmente por el rey, que viene a actuar como su sustituto en su ausencia, encargándose normalmente de las tareas de gobierno más rutinarias, aunque su cuota de poder depende mucho de la personalidad del rey y de cuánto se involucre éste en los asuntos de estado. A pesar de que los poderes de la Mano parecen equivalentes a los del rey, no sabemos si realmente es así, y quizás algunas prerrogativas sean exclusivas del rey. Por ejemplo, vemos a Tommen Baratheon firmar edictos de perdón o de nombramientos de Lord, lo que induce a pensar que algunas decisiones requieren la firma del rey, aunque éste sea menor como en este caso. El Consejo Privado es un grupo de personas, algunas de las cuales están por su cargo (el Lord Comandante de la Guardia Real, el Gran Maestre) y otras son elegidas por el rey o por la Mano (el jefe de las naves, de la moneda, de los rumores, de las leyes...) y que van a actuar básicamente como ministros, llevando algún aspecto concreto del gobierno. Esto hace que alguno de ellos llegue a tener un poder efectivo muy importante, por ejemplo Lord Petyr Baelish, que como jefe de la moneda controla personalmente el entramado económico del reino. El Consejo actúa también aconsejando al rey y a la Mano en sus decisiones, aunque en este sentido no tienen poder efectivo, siendo la decisión final siempre del rey o de la Mano, en su caso.

Desde un punto de vista militar, la corona se apoya en la figura de los Guardianes. Existen cuatro, tradicionalmente unidos a cuatro Grandes Casas, aunque de nuevo se trata de una decisión real que puede ser modificada: el Guardián del Norte (Casa Stark), del Oriente (Casa Arryn), del Occidente (Casa Lannister) y del Sur (Casa Tyrell). No conocemos exactamente sus funciones, pero es probable que puedan reclutar ejércitos en nombre de la corona; en todo caso, en época de paz el título no es más que un honor.

Ya hemos mencionado algunas de las prerrogativas reservadas a la corona, como otorgar o quitar el título de Lord, o legitimar bastardos. Pero sus poderes son mucho más amplios. El rey puede incluso modificar el equilibrio general de los Siete Reinos, por ejemplo cuando Joffrey Baratheon nombra a Petyr Baelish Lord de Harrenhal y Señor Supremo del Tridente, indicando que “todos los señores del Tridente le rendirán homenaje y serán sus vasallos”. Evidentemente, decisiones de este tipo, aunque sean en principio privilegio real, son muy delicadas ya que pueden poner en peligro la fidelidad de las Grandes Casas y por tanto hacer peligrar la corona. De hecho, buena parte de la acción de gobierno parece dedicarse a mantener el equilibrio entre las Grandes Casas y asegurar que ninguna de ellas pueda atreverse a alzarse contra el trono. Es precisamente cuando la corona toma decisiones extremas contra alguna de estas Casas cuando vemos peligrar el trono, como puede ser en el caso de Aerys II o de Joffrey Baratheon.

Pero la corona tiene otros privilegios, como podemos ver en las condiciones que Robb Stark pone para firmar la paz: “La reina regente y su hijo no podrán recaudar impuestos ni solicitar servicios de mi pueblo, liberarán a mis señores y caballeros de cualquier juramento de lealtad, deuda, promesa y obligación con el Trono de Hierro y las Casas Baratheon y Lannister”. Aparte de la exigencia de liberar de cualquier prestación de servicios o de juramentos de lealtad, se apunta un elemento esencial en el control del reino, el aspecto económico. En efecto, la corona recauda impuestos en todo el reino y controla las aduanas, siendo éstas sus principales fuentes de ingresos; existen incluso capitanes de puertos, agentes de aduanas y recaudadores de impuestos, lo que parece implicar que la corona actúa en este campo independientemente de los señores. Así mismo, sólo la corona puede acuñar moneda, en las tres cecas existentes. Son varios los cargos nombrados relacionados con las finanzas del reino y probablemente con el control del tesoro real: los cuatro Guardianes de las Llaves, el Contador Real y el Balanza Real.

El rey es también la autoridad máxima en lo que se refiere a la justicia, a cualquier nivel. De la misma forma que puede retirar los privilegios de una Casa (“Esto es un decreto contra Lord Edmure Tully, según el cual se le confisca Aguasdulces, todas sus tierras y sus rentas, por rebelarse contra su legítimo rey”), también puede otorgar el perdón real, como vemos precisamente en el caso de varios vasallos de Aguasdulces. Un ejemplo extremo de la autoridad del rey en este aspecto es la ejecución de Lord Eddard Stark por la orden pública del rey, cuando ya estaba pactado su envío a la Guardia de la Noche.

Cualquier habitante de los Siete Reinos puede pedir personalmente justicia al rey o a su Mano en las audiencias públicas, especialmente cuando se rompe la paz del rey, como vemos con los campesinos llevados por sus señores ante Lord Eddard Stark en Juego de tronos. Y el rey imparte la justicia del rey, que se aplica a todos sus súbditos sin la necesidad del consentimiento del señor correspondiente: “En nombre de Robert de la Casa Baratheon, el primero de su nombre, rey de los ándalos, los rhoynar y los primeros hombres, señor de los Siete Reinos y Protector del Reino; yo, Eddard de la Casa Stark, su Mano, os encomiendo cabalgar hacia las tierras de occidente, cruzar el Forca Roja del Tridente bajo la bandera del rey, y llevar la justicia del rey al falso caballero Gregor Clegane, y a todos aquellos que hayan sido partícipes de sus crímenes. Yo lo denuncio, lo deshonro, lo despojo de su rango y títulos, de todas sus tierras, propiedades e ingresos, y lo sentencio a muerte. Que los dioses se apiaden de su alma”. Si el señor, en este caso Lord Tywin Lannister, se opone a la justicia del rey deberá responder de ello ante el propio rey.

La herencia de la corona sigue las mismas normas que las del título de Lord, siguiendo la línea masculina. Si el rey es menor de edad, un familiar suyo asume la regencia hasta que cumple dieciséis años, edad en la que ya puede gobernar por sí solo. Sin embargo, la prevalencia del varón en la dinastía Targaryen sólo quedó asentada tras la Danza de los Dragones, la guerra que enfrentó a Rhaenyra, hija mayor del rey Viserys I, contra su hermano menor Aegon II y en la cual Rhaenyra fue derrotada.

La persona del rey es inviolable, pero también la de cualquiera de sus familiares. Como vemos en El caballero errante, el castigo usual para el que golpea a alguien de sangre real es cortar el miembro con el que lo golpeó. Para asegurar la protección del rey, éste siempre tiene cerca al menos a dos miembros de la Guardia Real.

La estructura de vasallaje piramidal existía en los Siete Reinos anteriores a la conquista de Aegon I y fue aparentemente asumida por los reyes Targaryen, pasando las antiguas Casas reinantes o sus herederas a convertirse en los grandes vasallos del rey, pero manteniendo una fuerte autonomía dentro de sus territorios. El único cambio importante que parece producirse es que los Targaryen se reservan un territorio propio alrededor de su capital, Desembarco del Rey, de forma que puedan tener una serie de señores que obedezcan directamente a su autoridad, como un cinturón de seguridad frente a posibles ataques. Así, los Rosby o los Stokeworth rinden cuentas directamente al rey, en territorios probablemente quitados al antiguo reino de las Tierras de los Ríos.

Las grandes Casas parecen tener, sin embargo, cierta capacidad de control sobre la corona, especialmente cuando existen problemas de sucesión. Se menciona un Consejo del Reino o Gran Consejo, en el cual los señores de los Siete Reinos pueden elegir al rey. Este Consejo se reunió para determinar quién sucedería al rey Maekar I, y es también sugerido por Catelyn Stark a Renly Baratheon para acabar con la guerra de los Cinco Reyes. No tenemos más información sobre dicho Consejo, especialmente sobre las circunstancias en que puede reunirse o si tiene otras atribuciones aparte de la mencionada.

LAS GRANDES CASAS

Una vez comentadas las características básicas del sistema de vasallaje, podemos ver un poco su estructura en Canción. Los herederos de los antiguos Siete Reinos conforman las Grandes Casas, que deben obediencia directa al rey y que a su vez tienen una serie de vasallos, de menor o mayor categoría.

Podemos repasar la situación al inicio de Juego de tronos, cuando el reino todavía se mantiene con la estructura que ha tenido durante el reinado de los Targaryen. Robert Baratheon, rey de los ándalos, los rhoynar y los primeros hombres, señor de los Siete Reinos y Protector del Reino, ocupa la cumbre de una estructura que se divide en las siguientes Grandes Casas, que controlan a su vez a sus respectivos vasallos:

- El Norte, con la Casa Stark de Invernalia.

- La Montaña y el Valle, con la Casa Arryn del Nido de Águilas.

- Las Tierras de los Ríos, con la Casa Tully de Aguasdulces.

- La Roca, con la Casa Lannister de Roca Casterly.

- El Dominio, con la Casa Tyrell de Altojardín.

- Las Tierras de la Tormenta, con la Casa Baratheon de Bastión de Tormentas.

- Dorne, con la Casa Martell de Lanza del Sol (esta Casa mantiene sus antiguos títulos de Príncipe o Princesa).

Hay otros territorios que también responden directamente ante el rey y no ante otra Casa, pero que no corresponden a los antiguos Siete Reinos:

- Las Islas del Hierro, con la Casa Greyjoy de Pyke. Este caso es un tanto especial ya que las Islas del Hierro controlaban también las Tierras de los Ríos en el momento de la conquista de Aegon I, territorio que les fue quitado para dárselo a los Tully. Hablando propiamente, las Islas del Hierro serían uno de los Siete Reinos, aunque dada su poca importancia estratégica, se considera más bien como tal a las Tierras de los Ríos.

- Rocadragón. En este caso, se trata de un territorio que no pertenecía a los Siete Reinos sino a la antigua Valyria, y en el que se asentaron los Targaryen antes de la conquista. Siguió en poder directo de los Targaryen, hasta que estos fueron expulsados y Robert Baratheon entregó la isla y sus vasallos a su hermano Stannis.

- Desembarco del Rey. Como hemos mencionado, los Targaryen se reservaron un pequeño territorio alrededor de su capital, sobre el cual el rey tiene un control directo.

EL PUEBLO

Y el pueblo llano, ¿dónde se sitúa en este esquema? Los campesinos y habitantes de las aldeas situadas en los dominios de un Lord o de un caballero con tierras están bajo su control directo. Es más que probable que parte de sus cosechas y de sus animales vayan al castillo y, si son llamados, deben acudir para guerrear bajo el estandarte de su señor. Así mismo, no pueden cazar, un derecho reservado exclusivamente a las clases altas. No tienen acceso a la educación, por lo que son iletrados, ni a los cuidados médicos de los maestres. De hecho, su única relación con personas relativamente formadas se limita a los septones. Por no tener, ni siquiera tienen apellidos. A cambio, el señor debe cuidar de sus plebeyos, tanto en lo que se refiere a su protección como a intentar que sus condiciones de vida sean las mejores posibles.

La justicia del señor puede ser muy dura y a veces por motivos nimios. Aparte de enviar a alguien al Muro, lo cual debe ocurrir sobre todo cuando anda cerca un cuervo errante, tenemos ejemplos de castigos bastante crueles, y vemos ahorcados, agonizantes en jaulas de hierro, lenguas, narices y manos cortadas...

Las aspiraciones del pueblo llano quedan perfectamente resumida en una frase de Ser Jorah Mormont: “El pueblo llano cuando reza, pide lluvia, hijos sanos y un verano que no acabe jamás. No les importa que los grandes señores jueguen a su juego de tronos, mientras a ellos los dejen en paz. Pero nunca los dejan en paz.”

A pesar de todo, parece que la situación del pueblo llano ha mejorado algo bajo la dinastía Targaryen. Baste con recordar que en tiempos de los Siete Reinos se podía pagar el precio de sangre a un señor si se había matado a uno de sus animales o de sus campesinos, o que existía el derecho de pernada, que no fue abolido hasta el reinado de Jaehaerys I.

En las ciudades, la situación probablemente sea distinta, aunque no tenemos información. Existe toda una capa social que parece asemejarse a una incipiente burguesía, compuesta por artesanos y comerciantes, y de la cual desconocemos los deberes con respecto a los respectivos señores. Tampoco está clara la situación social exacta de profesiones como las de bardo, titiritero, etc.

LA IGLESIA Y LOS MAESTRES

En un sistema feudal como el existente en Europa, un componente esencial era la Iglesia, que acumulaba no sólo un gran poder económico sino también moral y cultural. En este aspecto la sociedad de Poniente difiere claramente. Por un lado, existe la figura del maestre, sin analogías históricas, que mantiene y desarrolla el conocimiento y que además cumple con toda una serie de funciones en los castillos: médico, educador, consejero del señor.... Toda la parcela de poder que representa la cultura, y sobre todo la capacidad de orientar el comportamiento de los nobles, queda por tanto en manos de la Ciudadela y fuera del ámbito de la religión. Incluso en el Consejo Privado hay un representante de la Ciudadela, el Gran Maestre, pero ninguno de la Fe. Por otro lado, no hay una única religión, y por ejemplo en el norte, entre los que adoran a los antiguos dioses, ni siquiera existe una iglesia como tal, ya que no existen sacerdotes.

Todo esto no quita, sin embargo, la sensación de que en la mayor parte de Poniente la Fe es una organización religiosa con mucho poder, tanto moral como económico. Pero en Canción todo este poder parece estar bajo el control político de la corona, y la Fe actúa según sus dictados, como vemos, por ejemplo, en el hecho de que la Mano del Rey es quien indica quien debe ser el nuevo Septon Supremo cuando muere el anterior asesinado por la turba en Desembarco del Rey. Pequeños detalles dan a entender que esto no siempre ha sido así, y que fueron los primeros reyes Targaryen los que doblegaron el poder de la Fe. Por ejemplo, la supresión de los Hijos del Guerrero y de la Compañía Pobre mencionada en La espada leal parece relacionada con una lucha de poder entre la corona y la Fe.

CABALLEROS ERRANTES, JINETES LIBRES, MERCENARIOS, FORAJIDOS Y HERMANDADES
Estos conceptos responden a individuos u organizaciones que, aunque distintos entre sí, se mantienen un tanto al margen del sistema.

Los caballeros errantes tienen el título de Ser, lo que en principio les compromete en la defensa de determinados valores, pero su principal característica es que no dependen de un señor concreto. En este sentido, tenemos los ejemplos de Ser Arlan de Pennytree y de Ser Duncan (aunque es dudoso que alguien llegase a armarle realmente); ambos se consideran detentores de la esencia de la caballería puesto que no están sometidos a los dictados de un señor, sino sólo a su honor y a su orgullo. En palabras de Ser Arlan, la vida del caballero errante es cabalgar de castillo en castillo, servir a tal o cual señor, luchar en sus batallas, comer en sus salones hasta el final de la guerra y proseguir el viaje. Es decir, pueden poner temporalmente su espada al servicio de un señor, aunque también son contratados, por ejemplo, para proteger a mercaderes en sus desplazamientos. Sin embargo, socialmente no tienen una gran reputación, especialmente por parte de la nobleza, y a menudo son considerados como poco más que espadas de alquiler o incluso forajidos. De hecho, en los duros inviernos algunos se dedican directamente al robo; un buen ejemplo de este tipo de caballero errante es Ser Bennis del Escudo Pardo, que, en La espada leal, no duda en robar a Ser Eustace Webber cuando éste le encomienda la defensa de su torre. Y ciertamente, no son los mejores guerreros, ya que éstos suelen conseguir un lugar permanente y seguro en un castillo jurando fidelidad a un señor.

Los jinetes libres parecen bastante semejantes a los caballeros errantes, con la diferencia de que no tienen el título de Ser. Como éstos, los vemos al servicio de algún señor o enrolados en algunos de los grandes ejércitos. Y en las mismas situaciones vemos a los mercenarios. La diferencia entre un jinete libre y un mercenario parece estar en que los primeros ostentan un apellido, por lo que su procedencia social sería algo más elevada. En cuanto a mercenario, tenemos en Canción un perfecto ejemplo, Bronn, dispuesto a vender su espada a quien más pague, y sin problemas éticos a la hora de realizar cualquier tarea, siempre que se la paguen bien.

Un tanto aparte son las organizaciones de mercenarios como la Compañía Audaz de Vargo Hoat, también llamada los Titiriteros Sangrientos por su crueldad. Estas compañías de mercenarios, usualmente integradas por individuos de otras tierras, luchan exclusivamente por dinero y están dispuestas a realizar el trabajo sucio de un ejército.

Como es lógico en cualquier sociedad, existen ladrones y forajidos, duramente perseguidos por los señores. Pero pueden formar una estructura asociativa, una Hermandad, con un líder y una serie de seguidores, claramente al margen de la ley. Conocemos en los libros dos hermandades, la Hermandad del Bosque Real y la Hermandad sin Estandartes. La primera fue una temida banda de forajidos, dirigida por Simon Toyne y exterminada por un grupo de señores al frente del cual estaba Ser Arthur Dayne, el más mortífero de los Guardias Reales de Aerys II. La segunda está compuesta inicialmente por el grupo enviado por Lord Stark para ajusticiar a Gregor Clegane, al frente del cual se encuentra Lord Beric Dondarrion; derrotados por el propio Clegane, se convierten en una banda de forajidos amados por el pueblo pero perseguidos por los señores.
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Re: Los Siete Reinos, una sociedad estamental

Mensaje  Admin el Sáb Sep 18, 2010 5:25 am

Hilo finalizado. Si deseas que se añada algún dato en concreto, no dudes en escribirnos un m.p. o postear en el subforo "Quejas, sugerencias y reclamaciones".

Gracias.
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Re: Los Siete Reinos, una sociedad estamental

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